El blog de Juan

Un respaldo de lo que pienso cuando espero el camión

Hace aproximadamente 5 días decidí dejar Facebook finalmente, el problema es que a lo largo de estos diez años, Facebook ha sido parte integral de mi vida, y lentamente fue tomando un papel importante, no solo en la parte social, si no también para mantenerme informado y como medio de entretenimiento. Afortunadamente, ha sido bastante fácil para mi encontrar reemplazos a las funciones que la red social de Zuckerberg.

Red social

La principal función de Facebook es ser un espacio donde compartir ideas, pensamientos, situaciones y generar conversaciones. Curiosamente, al tener gente de “la vida real” en Facebook casi no me animaba a publicar en mi muro por vergüenza a que me dirían después, una o dos veces le respondí a su pregunta “¿qué estás pensando?”

Buscando una alternativa me topé con Mastodon, y con todo el fediverso. A pesar de ser microblogging, más parecido a Twitter que a Facebook, me he sentido bastante agusto ahí. El pseudo anonimato que da, el respeto a la privacidad y la comunidad mucho más relajada, un tanto alejada de la política que tan podrida tiene al pajarito azul, me ha hecho ser más social de lo que había sido en Facebook en mi perfil público. Mantengo una cuenta de Twitter, así como cuentas en reddit y otras páginas que podrían considerarse redes sociales, pero he terminado por usar principalmente Mastodon.

Cabe decir que, en mi caso, no tengo la necesidad constante de compartir fotos sobre mi vida, la mayoría de las fotos las conservo en dispositivos de almacenamiento como discos duros o memorias SD, y nunca he tenido mucho interés por mostrarles a todos lo que hago y compartirles fotos de mis logros en la vida, así que ese aspecto de la red social, al no existir en mi, no hace falta buscarle reemplazo; pero de llegar a necesitarlo algún día, PixelFed sería mi opción.

Feed de noticias

Con el tiempo, adopté a Facebook como una especie de canal RSS para mis noticias, ya sea de sitios que yo sigo o que mis amigos compartían. La respuesta a esto fue bastante simple y es una solución que ya venía intentando implementar sin éxito desde hace muchos años: un lector RSS.

En mi celular Android, después de probar algunas opciones, decidí instalar Feeder, un lector RSS simple, que descarga los textos para leerlos offline y me manda notificaciones cada determinado tiempo con los últimos artículos de las fuentes que yo elija (este comportamiento puede desactivarse, para aquellos que odian las notificaciones). Dado que generalmente solo leo los encabezados y abro los artículos que me interesan, las notificaciones me permiten dar un vistazo rápido a lo que está pasando.

En mi computadora uso newsboat, un lector RSS que se abre en la terminal, bastante potente que lo he comenzado a usar como una especie de cliente para youtube también. Tanto Feeder como Newsboat son aplicaciones separadas que no se sincronizan con ningún servicio ni entre dispositivos, una función linda, pero que no necesito.

Mantenerme en contacto con mis amigos

Facebook afirma unir gente. En lo personal, rara vez platicaba con otras personas en Facebook, ni estaba al pendiente de sus publicaciones para ver sobre su vida, eso ya se siente como ser mitotero. Resulta que la mejor forma de estar en contacto con mis amigos y saber sobre sus vidas es verlos en la vida real, salir con ellos y platicar con ellos.

Claro, vernos físicamente no siempre es posible, así que debemos utilizar algún servicio de mensajería. Messengger dejé de usarlo asiduamente como desde el 2014 o 2015, así que no lo extrañaré. En su lugar he usado Telegram o Matrix, pero el servicio que me veo obligado a usar, ya que es el que usan todos mis amigos, es Whatsapp, aquí no he podido abandonar Facebook, pero espero algún día poder pasar a una alternativa mejor, como Telegram o Signal.

Entretenimiento (videos y m e m e s)

La principal función que Facebook cumplía en mi vida: entretenerme. El caso de los videos es muy sencillo y la plataforma de videos por antonomasia es, tristemente, Youtube, al menos con Newpipe no mando casi información a Google sobre lo que hago.

El caso de los memes es más grave. Mastodon, aunque los tiene, no destaca por sus buenos memes. El humor de Twitter nunca ha sido muy de mi agrado, así que decidí ir a la fuente de los memes: 4chan y reddit.

4chan tiene un humor muy peculiar, y aunque tiene tablones específicos como /a/ o /vg/, las conversaciones suelen ponerse algo pesadas a veces. Reddit, por otro lado, es más normie, pero hay algunos subrredits que he comenzado a disfrutar, como r/hmmm, r/cursedimages, r/dankmemes y r/ShitPostCrusaders. Entre 4chan, reddit, y los memes ocasionales que llegan por otros lados como Mastodon o Twitter, me basta para no aburrirme a lo largo del día.

Mantenerme en contacto con mis intereses

La última función de Facebook en mi vida era mantenerme en contacto con mis intereses, y eso lo lograba gracias a los grupos y páginas. Reemplazar esto tampoco ha sido muy difícil, y un conjunto de las opciones que he mencionado antes cumplen esta función a la perfección.

Reddit, 4chan, los canales RSS y Mastodon me acercan a los temas de interés para mi, y el que las conversaciones sean en inglés, si bien limitan mi participación, no es un obstáculo para enterarme de lo último que pasa en el mundo de mis hobbies. Para estar en contacto con marcas o instituciones de gobierno es que mantengo una cuenta de Twitter, que casi nunca la uso, pero me ha servido un par de ocasiones para contactar con instituciones y obtener información.

En el margen de la huelga contra las redes sociales impulsada por el co-fundador de Wikipedia, he decidido finalmente dejar de usar Facebook, la única red social que he usado de forma asidua durante los últimos diez años. Aunque motivos para dejar de usar Facebook sobran, quisiera mencionar aquí aquellas que me impulsaron a finalmente hacerlo.

Facebook no respeta mi privacidad

Hace unos años, una amiga me platicaba que la razón por la que no llenaba todos los campos en su perfil de Facebook es porque, en caso de haber guerras o persecusiones, ese sería el método por el que nos buscarían. Su argumento no tiene nada de descabellado, el problema aquí es que Facebook ya sabe todo ella: su religión, su ubicación exacta, los lugares que frecuenta, sus gustos, sus intereses, quienes son sus amigos y sus perfiles, que hace dentro y fuera de Facebook, y mucho, mucho más. La empresa recolecta de todo, no solo lo que le decimos conscientemente.

Si leemos el aviso de privacidad de Facebook podemos ver, entre títulos coloridos y palabras amables, la información que recolectan. Entre ellas está la ubicación, la agenda telefónica, el dispositivo que usamos, la dirección IP del dispositivo que usamos, que haces en tu dispositivo, y por supuesto, todo lo que publicas en Facebook. Una de mis secciones favoritas de este aviso de privacidad es el que sigue:

...Estos socios nos brindan información sobre las actividades que realizas fuera de Facebook, incluidos datos sobre el dispositivo que utilizas, los sitios web que visitas, las compras que haces, los anuncios que ves y la manera en la que usas sus servicios, ya sea que tengas o no una cuenta de Facebook o hayas iniciado sesión en ella (negritas mías).

Esto significa que Facebook crea perfiles nuestros de lo que hacemos en otras páginas, incluso sin tener cuenta. Y ¿para qué quiere esta información? La respuesta es simple: venderla. Hay empresas dispuestas a pagar por esta información, empresas de publicidad, de análisis de datos, empresas de seguridad, etc., en la jerga de los Términos y Condiciones se llaman “socios”. ¿Cuál es el riesgo de esto? Solo recordemos el escándalo de Cambridge Analytica, cuya intervención fue clave para la victoria de Donald Trump.

Por supuesto, hay muchas personas a las que esta situación no les molesta en lo absoluto, lo que está bien, pero en lo personal, es incómodo ser “observado” todo el tiempo.

El contenido en Facebook y la ansiedad que genera

En Facebook consumía tres grandes clases de contenido: anuncios, publicaciones de conocidos y publicaciones relacionadas con mis intereses personales.

Las personas suelen publicar en Facebook (y en todas las redes sociales, de hecho) aspectos que desean que se conozcan de su vida, generalmente vemos como salen de fiesta, fotos de sus vacaciones y de cada logro que alcanzan en la vida. Sin embargo, ser bombardeado por este tipo de publicaciones genera mucha ansiedad, ¿por qué los demás son tan exitosos y yo no? Existen estudios reales que demuestran como el uso de las redes sociales y el consumo de este tipo de publicaciones nos hacen sentir solos y deprimidos. Hace unos días, una conocida se lamentaba al ver como una amiga suya compartía fotos de un viaje y ella, que trabaja más y quizá hasta gana más, no puede ni salir a pasear en su día de descanso. Lo peor de esto es que la mayoría de las publicaciones que subimos tienen truco: guardamos las fotos de las fiestas, de los eventos, de las vacaciones para subirlas cuando no sabemos que publicar. La vida de todos es igual de aburrida y estresante, pero las redes sociales hacen parecer que no.

Por otro lado, debo admitir que de mi lista de amigos, la enorme mayoría ni los conozco realmente para llamarlos “amigos”, quizá ni “conocidos”. Termina viendo fotos de personas que, la verdad, ni sabía quienes eran. Y yo casi nunca publicaba nada, lo que es importante para mi prefiero mantenerlo conmigo, no mostrárselo a un mundo hipócrita y que muchas veces ni les interesa.

En segundo lugar están las publicaciones relacionadas con intereses personales, que es donde más tiempo me llevaba y extrañaré varias comunidades y páginas cuyo contenido realmente disfrutaba, por ellas no abandoné antes la red social. No obstante, era común ver situaciones de política y constante censura, todos, incluido yo, debíamos cuidarnos de lo que opinábamos, razón por la cual me acostumbré a leer y rara vez opinar sobre los temas.

En el caso de los anuncios no hace falta mencionar porque no me gustan, salvo el de una u otra página que hacían realmente buenos anuncios (Sr. Manaos, esto es por ti). Aquí hay que agregar que muchas veces recibía anuncios sobre temas que había estado explorando poco antes en internet o que había mencionado en conversaciones supuestamente privadas.

Los servicios de Facebook no son buenos

Hacen su trabajo, sí, pero los hay mejores. Messenger tiene muchos defectos, desde las “historias” hasta el hecho que pesa más de 200 Mb.; la sección de videos de Facebook jamás llegará al nivel de Youtube, así introduzcan realities shows como Confetti; como feed de noticias es ineficiente pues está lleno de fake news y en su labor original, que es comunicarme con mis amigos, salvo un par de grupos de la escuela, nunca me ha servido realmente para estar en comunicación con mis seres queridos. En otras palabras, existen alternativas mucho mejores a lo que Facebook ofrece, con mayor respeto a la privacidad, aunque no se integran en una sola página web.

Aunque extrañaré varios aspectos de Facebook, creo que las ventajas son mayores. En 30 días deberé reevaluar mi decisión y, si no soy lo suficientemente débil, seguiré adelante sin usar la red social. Por mientras comenzaré a aplicar esas alternativas a Facebook que menciono, pues al fin al cabo, en estos diez años Facebook ha sido parte integral de mi vida, toca acostumbrarse ahora a vivir sin los servicios de Zuckerberg.

Emacs es mi editor de texto favorito. En un principio me obligué a usarlo solamente por org-mode, pero conforme fui personalizándolo y aprendiendo más sobre su uso, se volvió parte integral de mi trabajo. Hoy día, Emacs es mi editor de texto principal, no solo para org-mode, sino para toda clase de texto plano, además de aprovechar algunos paquetes interesantes como Magit.

A lo largo de mi experiencia con Emacs, he visto varias entradas de blogs, hilos en foros y videos donde hablan acerca de Emacs, generalmente comparándolo con Vim, y recuperan varias razones por las cuales Emacs es un mal editor de texto. Las he leído, y considero que varias de ellas nacen de ideas equivocadas acerca de Emacs, o bien, un desconocimiento de qué es Emacs y como funciona. Así que a continuación quisiera recuperar 5 de esas ideas y por qué considero que están equivocadas, o bien, no dicen toda la verdad acerca de este programa.

1. Para usar Emacs necesitas dominar lisp, un lenguaje que casi no se utiliza y nadie sabe

Es cierto, Emacs se configura con un archivo de elisp, un dialecto de lisp, y es cierto que no es un lenguaje realmente popular. Sin embargo, no es necesario se un maestro de elisp para usar Emacs, así como no necesitas dominar Haskell para usar XMonad, ni ser un maestro en bash para usar Linux. En lo personal, no domino elisp, lo poco que se lo he aprendido copiando y pegado pedazos de código desde foros y blogs. No se requiere ser ningún genio para, por ejemplo, comprender este pedacito de código (que saqué de internet) donde se configura la agenda de org-mode:

        (global-set-key (kbd "C-c a") 'org-agenda)
        (setq org-agenda-window-setup
              'other-window)
        (setq org-agenda-span 7)
        (setq org-agenda-start-on-weekday nil)
        (setq calendar-day-name-array ["domingo" "lunes" "martes" "miércoles"
        				 "jueves" "viernes" "sábado"])
        (setq calendar-month-name-array ["enero" "febrero" "marzo" "abril" "mayo"
        				   "junio" "julio" "agosto" "septiembre"
        				   "octubre" "noviembre" "diciembre"])

Y si no nos gusta editar un archivo de texto, Emacs cuenta con un menú gráfico para configurar Emacs, generalmente invocado con M-x customize-group RET <paquete>.

2. Emacs es demasiado personalizable, por ello te vuelves “esclavo” de tu configuración, y no puedes usar la de otro usuario

Este argumento (que puede extenderse a cualquier programa, y a muchos aspectos de la vida diaria) me parece algo ridículo. Los sistemas operativos son muy personalizables también, cada quien usa diferentes paquetes, ¿quiere decir eso que solo se usar mi computadora y soy incapaz de usar la de otra persona? Los entornos de escritorio en Linux o los launchers en Android, la mayoría son muy personalizables y cada quien tiene sus aplicaciones en distintos lugares y algunos hasta cambian los atajos de teclado, ¿somos esclavos de su configuración? ¡No! Simplemente personalizas tu experiencia, lo haces más cómodo para ti, finalmente quien se supone que lo usará eres tú, no los demás, pero eso no significa que seas incapaz de usar las configuraciones de otras personas, o que tu configuración sea tan extrema que es como usar un programa totalmente nuevo.

3. Emacs es muy lento, tanto que puedes hacer tu trabajo en en el tiempo que Emacs tarda en abrir

Aquí si debo darles la razón: Emacs tarda aproximadamente 13 segundos en abrir con mi configuración; sin configuración abre casi inmediatamente pero, vamos, ¿quien usa Emacs sin una configuración personal? Lo que no dicen en estos casos es que existe un comando de Emacs, emacs --daemon que vuelve a Emacs un demonio, y podemos abrir una ventana llamado a emacsclient -c, o emacsclient -t si queremos ejecutarlo en terminal.

Usando el cliente de Emacs no solo se agiliza el tiempo al abrir el editor al ser igual casi inmediato, sino que ahora, si cerramos Emacs, no perderemos nuestro trabajo, basta invocar nuevamente una ventana del cliente y tendremos nuestro trabajo donde quedó, pues en teoría, nunca cerramos Emacs.

A pesar de las ventajas que trae usar el demonio, debo admitir que la obligación de usar un demonio puede no agradar a todas las personas, de todas maneras debemos esperar los mismos 12 o 13 segundos a que el demonio se inicie.

4. Emacs está sobrecargado (bloated), puedes hasta escuchar música, navegar en internet o enviar correos, ¡Hasta juegos tiene! Es más un sistema operativo que un editor de texto

Emacs tiene incluido un gestor de paquetes, desde este gestor de paquetes podemos bajar pequeños programas escritos en elisp, y Emacs se encarga de interpretarlos y ejecutarlos. Podemos considerarlos como extensiones o plugins que otros editores, como Vim o VSCode usan. No es necesario usar paquetes externos o instalarlos de hecho, aunque si es cierto que algunos de ellos mejoran la experiencia. Dicho esto, afirmar que Emacs es un Sistema Operativo es como afirmar que el interprete de Python también es un sistema operativo, pues puedes bajar paquetes con el (pip), y hay paquetes disponibles para muchas cosas.

Lo que si es cierto y me molesta hasta cierto punto, es que el paquete principal trae demasiados paquete inútiles. Entiendo que incluya org-mode, un cliente IRC, hasta un navegador web (bastante bueno, he de decirlo) pero ¿Tetris? ¿Un juego de psicólogo? ¿Solitario? Sería bueno que, al menos, existiera una versión “mínima” de Emacs, solo con los paquetes necesarios y dejar al usuario la opción si quiere descargar el juego de Pong.

5. Emacs es un editor de texto

La página web de Emacs, lo describe como “un interprete para Emacs Lisp, un dialecto del lenguaje de programación Lisp con extensiones para soportar edición de texto”. Es decir, Emacs es un interprete de elisp, no un editor de texto en sí, es más parecido, en su núcleo, al intérprete de Python o Ruby que a un editor de texto. Esto explica porque existen tantos paquetes disponibles en Emacs, y porque hace mucho más que solo editar texto, pues la ambición de Emacs no es editar texto, es ejecutar paquetes escritos en elisp.

Para terminar, quiero decir que estos puntos expuestos aquí no pretenden cambiar la opinión de las personas, o evangelizarlos en el uso de Emacs, simplemente aclarar ciertas ideas que considero no están del todo acertadas. Cada quien puede usar el editor de texto que prefiera y, en mi opinión, el mejor software y el mejor editor de texto es aquel que cumple con tus necesidades y te sientes cómodo con su uso, no el que los demás consideren mejor.

Todo comenzó hace un par de meses, cuando cansado de facebook, de la ansiedad que causa su uso, además de la obvia violación a la privacidad, decidí buscar alternativas. Así llegué a mastodon, una red social donde me ha costado sentirme cómodo, ya que jamás disfruté de twitter y las diferencias con facebook son demasiadas. Todo el tema de las instancias me causaba ruido al inicio, pero conforme fui utilizándolo fue cobrando cada vez más sentido.

La verdadera sorpresa llegó cuando descubrí la existencia de Writefreely, y su video demo me dejó fascinado: encontrar y comentar un blog directamente en mastodon, y que mis comentarios se vean en todas las demás redes federadas es simplemente increíble. Si me dijeran que es posible que los comentarios de facebook pudieran ser respondidos desde twitter y compartidos en youtube directamente pensaría que es una mentira, pero gracias a la federación de redes es una realidad.

Intentaré migrar cada vez más a este conjunto de redes federadas. Este blog es parte dicha migración. Tengo esperanza en todo este tema de las redes libres, solo espero que en el futuro no se vuelvan demasiado elitistas, o sufran de falta de recursos económicos para mantenerse en pie. Mientras tanto, toca disfrutarlas y apoyarlas en lo posible, para que todo este gran proyecto crezca cada vez más.